martes, 30 de octubre de 2012

31 de Octubre de 1989: Demoledor atentado  contra FENASTRAS


Por: Iván C Montecinos


                                           Sede de FENASTRAS destruida por atentado dina-
                                           mitero el 31 de Octubre de 1989.
                                          
A pesar de la vorágine de violencia que experimentaba el país, el diálogo entre el Gobierno y el FDR-FMLN se reanudó en México, el 13 de septiembre de 1989, sin lograr mayores acuerdos. Luego, continuó una segunda ronda de negociación en San José, Costa Rica; a mediados de octubre. En esta reunión, la novedad fue la asistencia como observador de las Naciones Unidas, el enviado especial Álvaro de Soto. Aquí, por primera vez, se acordó discutir un cese de hostilidades en un próximo encuentro, programado para noviembre en Caracas, Venezuela. Por fin, llegaban  buenas noticias para el pueblo salvadoreño que vería algo de luz, en la oscuridad de la guerra; pero en este país las cosas no estaban escritas en piedra, después de la reunión en Costa Rica, donde se dieron informaciones muy alentadoras,  ocurrió un lamentable hecho que  tiró por el suelo toda iniciativa de seguir con las conversaciones de paz.

El 31 de octubre de 1989, en plena luz del día, un criminal y demoledor atentado dinamitero sacudió  los cimientos de la  nueva  sede del sindicato de FENASTRAS(Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños),  en el momento en que ahí se encontraba una gran cantidad de sindicalistas. Este brutal atentado dejó como resultado,  una decena de muertos y más de 40 heridos. La fuerte explosión se escuchó por toda la capital, como a eso de las 11 de la mañana; los periodistas, inmediatamente, corrimos hacia aquel lugar, donde nos  encontramos con aquellas repetidas escenas de destrucción y muerte, el local del sindicato de los trabajadores prácticamente quedó demolido y entre sus escombros se encontraba muerta la reconocida líder obrera Febe Elizabeth Velásquez.

Aquel atentado fue el inicio de grandes manifestaciones populares llenas de violencia y destrucción. Estas acciones comenzaron durante el entierro masivo de los sindicalistas,  que se convirtió en una marcha de protesta con miles de participantes que recorrieron el trayecto hacia el Cementerio General, quienes a su paso destruían vehículos del transporte colectivo y cuanto carro nacional encontraban.  Estos disturbios paralizaron la capital, los negocios por temor a los graves hechos cerraron las puertas y bajaron las cortinas.

Durante el trayecto del funeral, los manifestantes gritaban fuerte consignas contra el Gobierno, quemaban vehículos y pintaban leyendas en las paredes.

 Mientras se desarrollaban los funerales, algunos líderes sindicales hablaban con los corresponsales extranjeros a quienes se les comenzó a informar, que dentro de poco tiempo  ocurriría algo grave en la capital, no daban detalles, ni fechas específicas; pero se  aseguraba que algo de gran magnitud se acercaba.

Al finalizar el entierro masivo,  los sindicalistas se tomaron y cerraron la calle frente al demolido edificio de FENASTRAS, al costado oriente del Mercado

Cuartel, donde levantaron barricadas en un abierto desafió al ejército y los cuerpos de seguridad, así se mantuvieron durante varios días, vigilados de cerca por los cuerpos represivos, sin mayores consecuencias.

Después del atentado a FENASTRAS, el ambiente en la capital se volvió más tenso y comenzó a correr el fuerte rumor de que la guerrilla se estaba preparando para lanzar  una potente ofensiva a escala nacional; pero esta vez,  abarcaría la ciudad capital y poblaciones cercanas como Soyapango, Mejicanos, Cuscatancingo, Zacamil, en fin todos los barrios populares de San Salvador y sus alrededores.

La expectativa era grande,  al país comenzaron a llegar gran cantidad de corresponsales extranjeros, atraídos por los fuertes rumores de una gran ofensiva guerrillera. Todos los periodistas estábamos conscientes de la gravedad de los hechos que se aproximaban y como siempre nos preparábamos material y mentalmente para trabajar en los futuros acontecimientos.

Nota: Material tomado del libro “Arriesgar la vida para... fotografiar la muerte” de Iván C Montecinos, editado por Editorial Liz.

viernes, 26 de octubre de 2012

Aquí un buen ejemplo para nuestros políticos

Por: Iván C Montecinos


Hace unos días se conoció la información por la BBC, de Londres que un influyente político británico renunció a su cargó luego de un escándalo, al ser acusado  de haber  ultrajado de palabra a un oficial de la policía. El político en mención se trata ni más ni menos que del Jefe de Bancada del Partido Conservador en la Cámara de lo Comunes Británica, Andrew Mitchell.

Un hecho de esta naturaleza solo es posible  en una democracia muy desarrollada donde existe un enorme respeto por las leyes establecidas, contrario a lo que ocurre en nuestra débil e incipiente proceso democrático, para muestra un botón,  recordemos lo ocurrido hace más de diez años, cuando un “honorable” diputado de nuestro parlamento en estado completamente borracho agarró a balazos a una patrulla de la Policía Nacional Civil, hiriendo de gravedad a una señora miembro del cuerpo policial.

Lo insólito del caso salvadoreño es que a ese diputado que fue capturado in fraganti, ni tan siquiera se le siguió un proceso de antejuicio para que respondiera ante la justicia por el delito cometido, simplemente le entregó a la victima  una determinada suma de dinero y el incidente quedó en el olvido y el diputado sigue disfrutando de las mieles del poder.

El caso de políticos indecentes viene a la palestra, en momentos en que los diferentes  medios de comunicación diariamente están informando sobre una supuesta millonaria compra de diputados para que voten por  un determinado personaje para   Fiscal General de la República. El debate mediático esta centrado en que unos diputados de un partido político denuncian públicamente el bochornoso hecho en medios de comunicación; pero no se atreven  a presentar la denuncia con pruebas ante la Fiscalía General de la República. Por otra parte,   los políticos señalados de comprar voluntades  desmienten tajantemente las acusaciones; pero tampoco tienen el valor  de presentar  ante las autoridades correspondientes las denuncias que ellos catalogan de difamatorias.

Al parecer todo apunta a que estos hechos están enmarcados dentro de una anticipada campaña electoral que esta comenzando a calentar y que por los vientos que soplan tendrá la misma característica de elecciones anteriores, es decir, lo que se conoce como “campaña sucia”.

Lo reprochable de estos políticos señalados, es el mal precedente que dejan ante una población que constantemente es afectada por hechos delincuenciales   como las extorsiones, y es el caso que las autoridades de seguridad publica repetidamente hacen llamamientos para que las personas ofendidas presenten las denuncias ante los cuerpos de seguridad para proceder a las investigaciones, muchos ciudadanos con justificada razón, por temor, evitan acudir a las autoridades y los que se atreven a poner una denuncia  viven con  la incertidumbre por lo que les pueda suceder a ellos o  a sus familiares.

Al final, es importante reflexionar sobre la actitud de algunos políticos que por hoy están envueltos en una vorágine de acusaciones. Bueno, sí un diputado que goza de fuero constitucional,  es una figura publica que  tiene el enorme privilegio de que le asignen protección policial y aún con todas estas condicionantes argumentan que por temor a la seguridad de ellos y de sus familiares no presentan una denuncia judicial por el delito de extorsión con relación a la  compra de votos, que podemos esperar de  un ciudadano común y corriente que no tiene ningún amparo  para interponer una denuncia ante la justicia  por un determinado delito.

  












                

jueves, 13 de septiembre de 2012

Una juventud sin esperanzas de un empleo digno

Por Iván C Montecinos


La falta de oportunidades para conseguir un empleo digno, es uno de los mayores problemas que enfrenta la juventud salvadoreña, especialmente aquellos  que terminaron un bachillerato, un técnico o una carrera universitaria. Precisamente este drama de no encontrar una ocupación llevó a Nilson Josías Hernández, 20 años, a tomar el riego de ir a buscar el mal llamado “sueño americano” y en este intento desgraciadamente encontró la muerte al atravesar un desierto en Texas.

El joven Nilson Hernández originario del caserío San Antonio, Cantón Llano El Ángel, del municipio de Ciudad Barrios, según lo informó un matutino; tras más de dos años de haber salido de bachiller, buscó un trabajo que le permitiera sobrevivir y seguir estudiando; pero esa oportunidad nunca llegó, a pesar de haber introducido cantidad de solicitudes  en diferentes empresas.

En su desesperación Nilsòn,  el 7 de julio de este año salió por tierra para los Estados Unidos, manteniendo informado vía teléfono a sus  padres desde los lugares por los  que transitaba. De momento se interrumpió la comunicación y el pasado 17 de agosto los familiares recibieron la dolorosa noticia de que Nilsón  había fallecido durante la travesía del desierto de Macali, Texas. Por ahora los padres esperan angustiosos la repatriación del cuerpo de su hijo y por carecer de recursos económicos, ya que ese tramite cuesta unos 12000 dólares, se están haciendo  gestiones particulares e institucionales para obtener los recursos requeridos y poder darle una cristiana sepultura en su tierra natal.

El dramático caso de este  salvadoreño fallecido en el desierto,  es  a lo  que se exponen   miles de hombres y mujeres jóvenes, quienes ante la falta de oportunidades en el país buscan desesperadamente la manera de hacer el viaje para el Norte, muchas veces alentados por parientes que con mejor suerte llegaron a la “tierra prometida”, donde aún con grandes dificultades logran ubicarse en un trabajo que les permite ayudar a sus familias enviando las tan necesarias “remesas” que se han convertido en un pilar   de la débil economía salvadoreña.

En El Salvador, es una  triste realidad la  que enfrentan miles de jóvenes, ante la falta de empleos, quienes deambulan desesperados  introduciendo solicitudes en diferentes empresas que en la mayoría de los casos ni tan siquiera son evaluadas, ni tomadas en cuenta.

Lo mismo sucede en las instituciones públicas donde diariamente ingresan centenares de solicitudes de empleos y si estas no van a acompañadas por la recomendación de un importante funcionario gubernamental, bien sea ministro,  diputado o alcalde,  no se le presta la  atención debida  y es lanzada al cesto de la basura. En cambio aquellas que son etiquetadas con sendas recomendaciones de   familiares, amigos de funcionarios o políticos  influyentes, albergan la esperanza de obtener un empleo, aunque sea de gerentes u otro puesto importante con jugoso salario.

Toda esta difícil  situación de los jóvenes  a falta de un empleo digno,  ha llegado a crear lo que ya en España se conoce con el nombre de la “generación de los “nini”, refiriéndose con este termino   a los miles de jóvenes que “ni trabajan, ni estudian”.  En aquel país europeo, al menos  existen datos estadísticos y se conoce el porcentaje de jóvenes  “nini”. Aquí en El Salvador, es un  tema del que poco se habla y se carecen de información fehaciente de la cantidad de jóvenes que no trabajan, mucho menos los que caen en la categoría de “nini”.      

Muy importante y urgente es  que por parte del gobierno y la empresa privada se elaboren  verdaderos planes para abrir fuentes de empleos para los jóvenes, se eliminen tantos trámites burocráticos para aquellos que no tienen experiencia,  que se crean grandes centros de capacitación laboral. En algunos países de Sudamérica por ley se le pide a las empresas la contratación de determinada cantidad de jóvenes. 

Solamente con la aplicación de programas que permitan la creación  de empleos dignos, se evitaran las dolorosas experiencias como lo sucedido a Nilson Josías Hernández, un joven salvadoreño que  por buscar un mejor futuro encontró la muerte en un lejano desierto.    

viernes, 7 de septiembre de 2012

Recordando al buen  amigo Christian Poveda

Por: Iván C Montecinos

Hace tres años, un dos de septiembre del 2009,  fue cobardemente asesinado por miembros de pandillas,  el fotoperiodista y documentalista franco español, Christian Poveda, lastima que en aquella época no hubiera tregua entre las pandillas y evitar el asesinato de un valiente hombre que trabajó, aún a riesgo de su vida, por encontrarle una solución al grave  problema delincuencial del país.

En el tercer aniversario del asesinato de Christian Poveda es importante recordarlo como lo que fue, un valiente fotoperiodista que llegó al país cuando se iniciaba la cruenta guerra civil. Poveda formó parte de una generación de fotoperiodistas extranjeros que con sus cámaras fotográficas registraban a diario imágenes de los horrores del conflicto armado, las que luego eran publicadas por importantes agencias de prensa y fotografía internacionales.

En aquellos tiempos del conflicto armado, Christian Poveda fue testigo de la muerte de algunos de sus amigos periodistas que al igual que El, arriesgaban sus vidas en los diferentes frentes de guerra, entre los que se mencionan: Ian Mates, Olivier Rebbot, John Hoagland y cuatro periodistas de Holanda.

Luego de unos años de permanecer en El Salvador, Poveda se trasladó a diferentes países del mundo, donde se desarrollaban otros conflictos bélicos y siempre con sus  cámaras fotográficas recogía imágenes que luego le daban la vuelta al mundo publicadas en prestigiosas revistas y periódicos.

Por el año de 2005, Christian Poveda regresó a El Salvador, pero ya no como fotoperiodista trabajando para una agencia, el objetivo de su presencia era diferente, producir un documental que mostrara la forma de vida que tenían los miembros de pandillas y darles una oportunidad para que expresaran sus resentimientos con una sociedad que los despreciaba y marginaba.

El proyecto de Poveda era sumamente arriesgado y él lo sabía, estaba muy conciente de eso, en muchas ocasiones lo conversamos; pero era un convencido de que era posible desarrollar un trabajo social que permitiera la inserción a la sociedad de muchos pandilleros, prueba de ello es que fuel principal colaborador para montar una pequeña panadería en una de las zonas con mayor presencia delincuencial, con la idea de que fuera trabajada por pandilleros.

Christian Poveda, también era un convencido que era posible dialogar con las diferentes clicas de pandilleros y parar el creciente número de homicidios que colocaban al país como uno de los más violentos del mundo. En aquel tiempo en que Poveda expresaba estas ideas, todo parecía utópico, sus ideas y palabras eran vistas con recelos y hasta cierto punto mal interpretadas  por aquellos encargados de la seguridad del país, salvo algún funcionario judicial que  consideraba sus proposiciones.

A tres años del asesinato de Christian Poveda, es importante hacerse la siguiente reflexión: ¿tenía razón Poveda con sus planteamientos o todo era una fantasía?
Bueno, los hechos actuales, nos demuestran que sus ideas no estaban equivocadas, prueba de ello es la famosa tregua entre pandillas que ha permitido una desconocida negociación  con las autoridades de seguridad   y que es avalada por el gobierno. Este planteamiento entre líderes pandilleros y gobierno,   ha permitido hacer concesiones a los prisioneros en las cárceles, con el compromiso de bajar los índices de  homicidios, los cuales se han reducido drásticamente, aunque otros hechos delictivos siguen igual que antes.     

Como legado de Christian Poveda  para la posteridad, quedaron sus sueños que con el tiempo se están haciendo realidad y además  nos dejó  el importante trabajo plasmado en el documental “La vida Loca”, por el cual pagó un alto precio, perder la vida.
Descanse en paz nuestro recordado amigo Christian Poveda con quien tuve el privilegio de compartir muchos de sus sueños desde aquellos lejanos tiempos en que llegó a El Salvador para nunca salir, su espíritu quedó entre nosotros. 
      

   

jueves, 16 de agosto de 2012


Perder la vida por filmar la muerte

Por: Iván C Montecinos




El pasado lunes por la noche los diferentes medios de comunicación informaron una dolorosa noticia, el trágico fallecimiento en un accidente de transito,  del camarógrafo   Obel Ruiz, que trabajaba para televisión, Canal 21, del Grupo Megavisión, anteriormente había laborado  para diferentes empresas televisivas. Paradójicamente, Obel murió en momentos  cuando regresaba de cubrir un fatal percance vial, donde hubo dos fallecidos, es decir, “perdió la vida por filmar la muerte”.

Hace unas semanas cuando el 31 de julio se celebró el Día del Periodista. En un articulo de este blog, se hacía referencia, que para  la gran mayoría de  ciudadanos pasa desapercibido  el enorme esfuerzo y trabajo que los periodistas realizan diariamente para recolectar y procesar la información.  La muerte trágica de Obel es un claro ejemplo de los grandes riesgos que un periodista enfrenta en la misión de informar a la audiencia.

Siempre que un colega de prensa  se convierte en la noticia, como el caso que ahora nos ocupa, un velo de dolor, tristeza e impotencia invade a todo el gremio periodístico, aún aquellos que no tuvieron una relación directa con la victima, así ha quedado demostrado en todas las muestras de pesar expresadas en las diferentes redes sociales. Con relación al fallecimiento del camarógrafo Obel Ruiz, para  quienes  lo conocieron, se caracterizó por ser una persona muy humilde, con gran sentido de compañerismo y   un excelente profesional en su trabajo con la cámara de filmación.

En momentos como este, es oportuno plantearse y reflexionar sobre la seguridad en que los profesionales de prensa desempeñan sus trabajos y caben las siguientes preguntas: ¿cuentan los periodistas con significativos seguros médicos o de vida? ¿Tienen las mejores herramientas para desarrollar su trabajo? ¿Las empresas  imparten  continuas capacitaciones sobre la  seguridad  en que deben trabajar los periodistas?  En fin a estas y otras preguntas se le tienen que dar una respuesta para visualizar los peligros en que los periodistas  se  desempeñan al realizar su riesgosa profesión.

Es el caso que cuando a un profesional de los medios de comunicación le ocurre un percance durante una cobertura periodística, en muchas ocasiones este  solamente  cuenta con la seguridad social de rigor, que por lo general es mínima  y  que en caso de invalidez o fallecimiento no cuenta en muchos casos, por parte de la empresa para la que trabaja,  con un  seguro médico y de vida particular   que le  permita a sus familiares recibir beneficios económicos aceptables para seguir con una vida digna.

También es importante y oportuno recordar a los diferentes gremios, asociaciones y sindicatos de periodistas  de que no solo es necesario luchar por la profesionalización y prestaciones  laborales  de sus agremiados, sino  que además es  muy vital tratar de garantizar al máximo su seguridad, independiente de la función que desempeñen.

Ojala que aquellas    empresas de medios de comunicación que no ofrecen prestaciones adecuadas para sus periodistas, camarógrafos  motoristas u otros, tomen conciencia y los protejan de la mejor manera ,  ya que son ellos quienes toman el mayor riesgo al momento de recolectar una información  que se transmitirá a una audiencia.

El fallecimiento del joven camarógrafo Obel Ruiz, deja un enorme vacío entre sus compañeros de trabajo en el Canal 21 y quienes más lo extrañaran serán sus queridos familiares, así como también  su inseparable compañera, la cámara de televisión, con la cual transmitió al país imágenes que en determinado momento impactaron a una audiencia. Descanse en paz Obel Ruiz.          

martes, 31 de julio de 2012


En el Día del Periodista Salvadoreño


Por Iván C Montecinos

Como todos los años, el 31 de julio se celebra en el país el “Día del Periodista”, ocasión que aprovecho desde el blog Visión Periodística, que este día cumple el primer año de publicación,  para saludar a todas y todos los colegas que ejercen o han ejercido esta noble  profesión con gran dedicación y responsabilidad. El periodismo es un trabajo que enaltece y enorgullece a hombres y mujeres que diariamente  informan  a una ciudadanía ávida de conocer lo que acontece diariamente en el país.

Los ciudadanos que reciben los hechos noticiosos, muchas veces, desconocen el gran esfuerzo y dedicación que los hombres y las mujeres  de prensa ponen en el arduo trabajo de recolectar y procesar las informaciones que  llega a través de los periódicos, pantallas de televisión o del Internet. En este esfuerzo por informar objetivamente, en muchas ocasiones, los y las periodistas arriesgan hasta su propia vida, tal es el caso de quienes cubren informaciones peligrosas como conflictos sociales, guerras o desastres naturales.

El ejercicio del periodismo requiere de una enorme responsabilidad ética, ya que se trata de informar y orientar a la ciudadanía con la mayor objetividad posible, lo que en muchas ocasiones es muy difícil debido a los obstáculos que enfrenta un comunicador, especialmente cuando los temas sobre los que  informa, son de naturaleza delicada, como es el caso cuando se habla  de hechos relacionados con la política, delincuencia,  crimen organizado, actos de corrupción y otros.

Es una triste, pero cruda realidad, en estos duros tiempos en que las sociedades enfrentan grandes conflictos  sociales  que derivan en crisis económica, irreversibles daños ambientales, guerras civiles  y otros males, el trabajo de los periodistas es muy importante y precisamente cuando estos realizan una labor profesional y critica al sistema, es cuando se ven en situaciones de  riesgos como:   perder el trabajo, exclusión de las fuentes informativas y en caso extremo amenazas contra la seguridad y la vida.

En nuestro país El Salvador, los periodistas regularmente sufren desmanes desde varios sectores o instituciones  intolerantes a la critica  y no ven con buenos ojos la labor que los comunicadores realizan y tratan en todo lo posible de obstaculizar su trabajo, casos recientes lo sucedido con los periodistas que cubren la fuente de la Asamblea legislativa,

En esta ocasión es oportuno recordar la grave situación que vivieron, en el mes de marzo de este año, los periodistas del el periódico digital El Faro, quienes  fueron sometidos a un acoso estatal, según lo denuncio su director, quienes además se sintieron amenazados en su seguridad, todo por informar sobre un hecho relacionado con el traslado carcelario de lideres pandilleros, lo cual molestó a funcionarios del Ministerio de  Justicia y Seguridad. Similar situación han pasado   los periodistas y personal de Radio Victoria, un importante medio comunitario del departamento de Cabañas, quienes desde hace unos años están sometidos a constantes amenazas por la importante labor de denuncia que realizan contra la explotación minera en la zona.

Por otra parte, ahora que se celebra esta fecha tan especial del Día del Periodista es muy importante recordar y homenajear en la memoria histórica del periodismo salvadoreño, a aquellos profesionales que perdieron la vida cubriendo la cruenta y sangrienta guerra civil  de la década de los ochenta. 

Desde este blog Visión Periodística  recordamos con nostalgia aquellos periodistas nacionales e internacionales  que perdieron sus vidas cubriendo las acciones del pasado conflicto armado en El Salvador, entre los que se mencionan: Jaime Suárez Quemain (El Salvador), Cesar Najarro (El Salvador),Roberto Navas (El Salvador), Eloy Guevara (El Salvador), Mauricio Pineda (El Salvador), René Tamsen (El Salvador), Ignacio Rodríguez Terraza (México), Olivier Rebbot (Francia), Jan Kuiper(Holanda), Johannes Willemson (Holanda), Koos Koster (Holanda), Hans Ter Laag (Holanda), Cornel Lagrouw (Holanda) Ian Mates (Sudáfrica),  John Sullivan (EEUU), John Hoagland (EEUU), Carlos Ruz Viera (Chile) y David Blundy (Gran Bretaña).

Todos los periodistas anteriormente mencionados merecen ser recordados con mucho respeto, ya que en el afán de informar al mundo lo que acontecía en el país y otros por trabajar en medios críticos a la dictadura imperante en aquella época  perdieron la vida de una manera violenta. Saludos especiales a todos estos estimados y recordados colegas, que con su sangre contribuyeron a la democratización del periodismo salvadoreño. 

A las nuevas generaciones de periodistas se les anima a enaltecer la profesión desarrollando un trabajo con mucha ética y profesionalismo, es elemental recordar que:
“escribir bien, hacer excelentes tomas fotográficas y desempeñarse de lo mejor en radio y televisión  para un periodista es la mejor satisfacción”. 

SALUDOS FRATERNOS EN NUESTRO DÍA PERIODISTAS SALVADOREÑOS         

jueves, 19 de julio de 2012



El asesinato de cinco jóvenes estudiantes


Por: Iván C Montecinos

 Autoridades de seguridad  informaron  este miércoles el hallazgo  de los cadáveres  de  cinco  estudiantes  secuestrados, supuestamente por pandillas, hace unas tres semanas en la ciudad de Santa Tecla. Lamentable noticia que golpea con crueldad a cinco familias que afanosamente buscaron a sus hijos, con la esperanza de encontrarlos con vida. Esta es la cruda realidad de la ola delincuencial que azota  al país.

El asesinato de estos cinco jóvenes se presenta pocos días después  en que con gran despliegue mediático se destacara  la  visita al país   del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien durante en un ceremonioso acto celebrado en el penal de Mariona, se reunió con prisioneros líderes de las  principales pandillas que operan en el país, para ofrecer su respaldo al proceso de dialogo y pasificación que estos están desarrollando.

Posteriormente el Secretario General de la OEA, participó en un celebre acto  en una plaza del Centro de San Salvador, donde miembros de pandillas, con sus rostros cubiertos llegaron cargando unos pesados bultos que contenían  una cantidad de armas de todo calibre, las cuales fueron utilizadas para cometer delitos.  Esta “primera entrega parcial de armas”  fue al mejor estilo de cuando en El Salvador, se pactaron los acuerdos de paz y en ese marco la guerrilla realizó la  entrega formal de su armamento de guerra.

Al final de su corta visita al país el Secretario General de la OEA, se comprometió a seguir de cerca el proceso de “paz” que han iniciado las dos principales pandillas y que ha significado una sensible baja en los homicidios  que según datos oficiales ha bajado de catorce  a seis asesinatos, sin tomar en cuenta el número  de desaparecidos que al final terminan asesinados como es el caso de estos cinco estudiantes en Santa Tecla. 

Ciertamente es evidente y reconfortante para la población que los homicidios registren una notable baja, aunque existe la preocupación por el considerable aumento en los secuestros y posterior desaparecimiento de personas, en su mayoría jóvenes. Ante este fenómeno  altas autoridades gubernamentales han tratado de minimizar este delito, con argumentos de que muchos desaparecidos se dan por  abandono de  sus hogares, otros salen fuera del país, algunos aparecen con el tiempo y los menos aparecen asesinados, como es el caso de los cinco estudiantes tecleños.

A pesar de la baja de homicidios, gracias a los acuerdos entre las pandillas, en El Salvador no se experimenta una reducción en otro tipo de delitos, como son los asaltos, hurtos,  lesiones y las fastidiosas extorsiones que abaten a la mayoría de comerciantes y empresarios, acciones delictivas que en la mayoría de los casos quedan en la impunidad. Algunos dueños de buses, con respecto a las extorsiones expresan que este delito al contrario de reducirse, cada día se tecnifica y últimamente han  aumentado los montos en la cantidad de dinero solicitado  bajo amenazas.

El delito de la extorsión esta tan generalizado que este se ha propagado hasta tocar a grupos familiares que dependen de sus salarios para vivir. En algunos casos quienes extorsionan no son solamente pandilleros, si no que este flagelo es utilizado por delincuentes comunes quienes  amenazan a sus victimas con atentar contra sus hijos y demás familias, lo que provoca  un pánico, que muchas veces obliga a   las familias amenazadas tengan que abandonar el país dejando abandonados sus trabajos y pertenencias, truncando de esa manera  muchos sueños de personas que son potencialmente importantes para el desarrollo de El Salvador.

Bueno sería que en este “proceso de paz” que llevan adelante los lideres de pandillas  y que hoy estará  bajo la supervisión del OEA, se llegue al entendimiento de terminar con el flagelo de los desaparecidos, las extorsiones y otros delitos que ponen en riesgo la vida de miles de  salvadoreños.