miércoles, 27 de agosto de 2014

                                           

                              

                             UN NOBLE VAGABUNDO


Por: Iván C Montecinos


Es un hombre de recia estampa, con un rostro sereno surcado por el paso del tiempo, sus cabellos y barba blanca muy bien aliñados, su vestimenta es muy presentable y a simple vista no parece un vagabundo, tiene la apariencia de un intelectual; sin embargo cuando se le escruta detenidamente se concluye que es un hombre de la calle. Don Jorge llega puntualmente a las seis de la mañana a un determinado lugar de Antiguo Cuscatlán, cargando sus pocas pertenencias en unas bolsas que deposita al pie de un árbol ubicado en  un arriate de la acera.

Este hombre de la calle no pide limosna, mas bien los vecinos que pasan a su lado, le regalan de buena manera  una parte de los comprados ya sea este pan, tamales, cualquier otro alimento y alguna ves le dan unas monedas que le sirven para comprar café en un lugar cercano,  El a todas estas deferencias de la gente  responde con una sonrisa y educados agradecimientos.

Don Jorge dice ser originario de San Salvador y de que es un abandonado desde pequeño ya que su madre lo regalo a los pocos meses de nacido, su padre adoptivo Julio Eleuterio, un mecánico de profesión que lo crió como un verdadero hijo que le brindó todo lo necesario para su desarrollo, cuenta que  era dirigente de un sindicato y que pertenecía al partido comunista y con cierta sonrisa picaresca recuerda  que  el partido lo amonesto por tener dos mujeres.





Cuando se le pregunta  sobre trabajos realizados, entra en un mar confusiones y todo lo enmarca dentro del recién pasado conflicto armado diciendo  que su principal función fue trabajar para alcanzar la paz, sin definir con que institución u organización. Entre las incoherencias que relata dice que su padre con esfuerzo le consiguió un millón de dólares para que se fuera a trabajar con Naciones Unidas ad-honorem, con quien dice tubo un encuentro en Chalatenango donde estaba desmontando la guerra.  Luego se pierde en un laberinto de ideas desordenadas sobre el tema de la guerra.

Don Jorge con seguridad dice: “yo soy de izquierda, soy jesuistico, soy entregado a la cristología, que es la ciencia que enseña  el método  cómo dañaron a Jesús,  que  es el método general  de cómo dañan a todos los lideres del mundo”.

Al preguntarle si es feliz con la vida que lleva, con aplomo responde: “Sí soy feliz; tengo mis momentos en que añoro una cama, un plato de comida caliente, añoro estar en una parroquia o  allá  en el desierto, que allá tendría que ir a trabajar, a mi lo que esta ocurriendo en el Oriente me molesta y me  impide ser más feliz”. Este hombre de la calle  duerme en una  acera en el portal de una farmacia, lo que asegura no molestarle ya que se acostumbró a la bulla del negocio nocturno, lo cual   no le afecta.

En cuanto a  estudios realizados, Don Jorge explica: “ Sí estudie, pero en una forma muy dificultosa primero por asuntos económicos y después por ese astigmatismo que me habían formulado era una burladera, una molestadora con frases de doble sentido, puntualizaciones directas que me perturbaban”.

Conversar con este personaje es muy interesante, habla con cierta propiedad y luego se pierde en su fantasía  como cuando asegura que conoció a personajes como Fidel Castro que vivió cerca de su casa, al padre Ellacuría con quien hablaba y le daba clases; también asegura haber tratado a Edén pastora quien le recomendó tener  cuidado con las entrevistas que diera a los periodistas.

Don Jorge de los 67 años que tiene, 16 los ha vivido en las condiciones actuales vagabundeando por diversos rumbos, dice que vivió cuatro años en el cementerio de Antiguo Cuscatlán y al parecer seguirá en estas lamentables condiciones, sin la esperanza de que  una institución  se compadezca de su situación y le preste la atención que debería merecer todo salvadoreño, sin menoscabo de de su salud física y mental.

Al finalizar la conversación con este singular personaje mandó un claro mensaje  diciendo: “Tenemos que buscar la paz; pero la paz solamente se logra ante el respeto mutuo de las naciones grandes con la pequeñas, pero mientras nos quieran tener de  laboratorio o de experimentos sociales no habrá paz”.

Al escuchar las  reflexiones de Don Jorge, un noble vagabundo, me hizo pensar que personajes como El, sumergidos en un mar de confusiones y fantasías, razonan de mejor manera y están más cuerdos que muchos de los polítiqueros oportunistas plagados de falsedades y discursos demagógicos, que utilizan para engañar a un pueblo.                   

martes, 12 de agosto de 2014

Una gota ecológica que deja de fluir

 

                                 UNA GOTA ECOLÓGICA QUE DEJA DE FLUIR


Por: Iván C Montecinos


Timbró el celular y en la pantalla apareció el nombre: "Laura Henrriquez", mi contestación fue: "Hola Laurita", pero la voz que respondió no era la esperada y en seguida  dijo: Aquí habla la hermana de Laura, para informarle que Ella falleció este día.....silencio por unos segundos, luego las explicaciones y el enorme dolor de perder una gran amiga.

Laura Henrriquez, una valiente mujer periodista  que dedicó gran parte de su vida a las luchas sociales enfocadas en el medio ambiente y los derechos humanos, una mujer férrea que los últimos ocho años batalló contra la terrible enfermedad del cáncer, lo que le valió sendos reportajes en uno de los principales periódicos del país donde destacaban su valor y tenacidad por vivir, aveces denunciando públicamente cuando en un determinado momento la seguridad social le negaba  a Ella y otros pacientes tratamientos especializados para contrarrestar la cruel enfermedad.

 Conocí a Laurita en aquella en tiempos álgidos cuando en el país ya se vislumbraba una guerra civil, eran momentos difíciles donde los vecinos con cierta afinidad política estábamos pendientes uno del otro, ya que se esperaba que de un momento a otro en la zona donde vivíamos ocurriera un cateo militar con consecuencias inesperadas.  Como era de esperarse un día el tal cateo militar ocurrió, pero gracias a la capacidad y los encantos de Laura para tratar al jefe militar no descubrieron aquellos libros y discos con contenido "subversivo" que de seguro hubieran significado una captura.

Luego llegó la cruenta guerra civil y Laura fue una gran  confidente en mi duro trabajo de fotoperiodista de guerra, a quien confiaba muchas de las situaciones difíciles que me tocaba vivir diariamente en la cobertura del conflicto armado  o como cuando me toco perder a valiosos compañeros de trabajo como el periodista mexicano, Ignacio Rodriguez Terraza y el corresponsal de televisión de la agencia UPI TN, el sudafricano Ian Mates.

Después de finalizado el conflicto armado Laurita se dedicó a trabajar en la defensa del medio ambiente  y apareció en un corto programa televisivo presentando "la Gota Ecológica",  posteriormente trabajó a la par de renombrados ambientalistas, que se dedicaban   a  la conservación de suelos y protección del Río Lempa. También publicaba sendos reportajes sobre ecología en diversos medios escritos y llegaba a diferentes radios para hablar de lo que le apasionaba, el medio ambiente.

Con Laurita nos reencontramos en la recién formada Radio Cadena Mi Gente donde llegó para producir nuevamente su programa "Gota Ecológica" y posteriormente cuando tuvo la oportunidad  llegó a la  Radio Nacional, para presentar un programa sobre el medio ambiente,  a pesar de que ya sufría los estragos de sus duros tratamientos de quimioterapia, lo cual no fue impedimento para cumplir con el horario establecido, una vez por semana donde realizaba entrevistas a especialistas en el tema y para alimentar su programa diario "Gota Ecológica". Hablar con Laura sobre medio ambiente, era recibir una apasionada cátedra debido a su preparación y estudios ya que en muchas ocasiones representó al país en foros internacionales donde era muy respetada.

Hoy a sus 68 años Laura cerró el grifo de la "Gota Ecológica", aquella producción dedicada a proteger y defender nuestro medio ambiente, un programa corto que dejaba grandes enseñanzas. Esa valiente mujer que luchó estoicamente  contra la adversidad de su salud nos deja un ejemplo de vida, de pasión y amor por aquello que afecta la diversidad de nuestro planeta.

Descanse en paz nuestra querida y entrañable amiga,  te recordaremos tal como eras: alegre, honesta, dedicada a su trabajo, amiga leal y dispuesta a servir a los demás sin esperar recompensas. Sirvan estas lineas para homenajear la memoria de  una mujer de enorme trayectoria, Rosa Laura Henrriquez Machuca.